Cuando varias personas son llamadas a una herencia, desde el momento de la aceptación, cada una de ellas adquiere un derecho de propiedad respecto de una determinada cuota abstracta del patrimonio hereditario del causante.

Repartir una herencia a partes iguales – Partición de la herencia.

Nuestro Código Civil regula la partición como el momento final con el que culmina el proceso de sucesión y que implica la definitiva extinción de la comunidad hereditaria.

El Ordenamiento Jurídico otorga a cada heredero la llamada acción de división hereditaria, en virtud de la cual, cualquiera de los coherederos puede pedir al resto que se proceda a la disolución de la comunidad hereditaria mediante revisión y adjudicación de objetos singulares. Para ello, se llevan a cabo las operaciones particionales, un conjunto de actuaciones cuya finalidad es la determinación del valor exacto del conjunto de bienes, derechos, cargas y obligaciones que componen el patrimonio del causante con la finalidad de proceder a su división y adjudicación individualizada entre los coherederos que se plasman en un documento denominado Cuaderno Particional.

Una vez que tenemos el cuaderno particional, debemos realizar un inventario para conocer y enumerar los bienes que componen la masa hereditaria y así poder tasar y cuantificar el valor o estimación pecuniaria de cada uno de los bienes.

Realizado el inventario y avalúo, se inicia la fase de liquidación, consistente en la determinación del activo líquido partible entre los coherederos. Este se calcula, una vez que se deduce el pasivo mediante la detracción de las correspondientes deudas y cargas de la herencia, así como los gastos de partición hechos en interés común de todos los coherederos.

A continuación, se inicia la trascendental fase de formación de lotes o hijuelas. Se realiza la distribución de cada uno de los bienes de la herencia, que se agrupan en distintos lotes individuales, dándose lugar, de esa forma, a la definitiva materialización o concreción del derecho que cada coheredero tuvo sobre la herencia en el momento de su aceptación.

Al final lo que perseguimos con esto es el cómo repartir una herencia a partes iguales y para ello.

Deben tenerse en cuenta las siguientes reglas:

  1. En la formación de los lotes ha de guardarse, dentro de lo posible, la igualdad, adjudicando a cada uno de los herederos cosas de la misma naturaleza, calidad o especie.
  2. Cuando una cosa sea indivisible o desmerezca mucho por su división, podrá adjudicarse a uno de los herederos, siempre que así lo decidan el resto y además abone el exceso en dinero.
  3. Es posible que los herederos decidan en el proceso de formación de lotes instaurar, respecto a determinados bienes, un régimen de comunidad ordinaria, de tal manera que éstos queden proindiviso.

Finalmente, el proceso de la partición concluye con la fase de adjudicación, mediante la cual se procede a la entrega material de los bienes incluidos en cada uno de los lotes, incluyendo los títulos de adquisición o pertenencia.

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